Laura Fernández presidenta electa de Costa Rica / Facebook
Costa Rica, Stephanie Palacios
En una jornada electoral histórica marcada por una alta participación ciudadana, Laura Fernández, candidata del Gobierno y respaldada por el presidente Rodrigo Chaves, obtuvo cerca del 50% de los votos, logrando una contundente victoria en primera vuelta y convirtiéndose, a sus 39 años, en la próxima presidenta de Costa Rica.
La elección, celebrada este 1 de febrero de 2026, marca un punto de inflexión en la historia política del país centroamericano. Fernández no solo se impuso de manera clara sobre sus adversarios, sino que lo hizo con un discurso que apeló a la paz, la democracia y la necesidad de un cambio profundo en la estructura del Estado.
Durante su primer mensaje como presidenta electa, Fernández destacó el carácter ejemplar del proceso electoral costarricense. “Hemos dado ejemplo al mundo de cómo en paz y libertad las urnas electorales pueden engendrar y alimentar una auténtica revolución política”, afirmó ante miles de simpatizantes que celebraron su triunfo.
La futura mandataria subrayó que Costa Rica ha demostrado ser una nación capaz de transitar los cambios políticos de manera civilizada, democrática y sin violencia, una realidad que —dijo— muchas naciones del mundo, más grandes y más pequeñas, desearían experimentar. “Estas son horas de júbilo y tenemos justo derecho a celebrar la victoria”, expresó.
Fernández aseguró que el país ha cerrado un ciclo histórico. Señaló que la llamada Segunda República, surgida tras la guerra civil de 1948, ha quedado atrás, dando paso a una nueva etapa política. “El mandato que me da el pueblo soberano es claro: el cambio será profundo e irreversible”, sentenció.
Asimismo, hizo un llamado a la unidad nacional, extendiendo la mano a quienes no fueron favorecidos por las urnas. Afirmó que su gobierno será incluyente y que la oposición tendrá espacios para cumplir sus responsabilidades cívicas y políticas, siempre pensando en el futuro de la patria.
Con una alta expectativa ciudadana y un respaldo electoral sólido, Laura Fernández inicia el camino hacia la presidencia con la promesa de impulsar transformaciones democráticas profundas, en un contexto regional marcado por la polarización y la incertidumbre política.