El estudio fue elaborado por el Grupo de Estudio Técnico (GET) de la FIFA y el Departamento de Perspectivas del Rendimiento Futbolístico, que analizaron los 104 partidos del torneo disputado en Norteamérica. Para ello combinaron la experiencia de especialistas en fútbol con datos avanzados, seguimiento de jugadores y balón, así como análisis detallado de videos.
Una de las principales conclusiones es que la presión tras pérdida se consolidó como una de las tendencias tácticas más importantes del Mundial. La estrategia consiste en intentar recuperar inmediatamente la pelota después de perderla, antes de que el rival pueda reorganizarse y comenzar una transición ofensiva.
En este apartado, España, campeona del mundo, destacó especialmente. De acuerdo con el informe, su estructura cuando tenía la posesión le permitió reaccionar rápidamente ante las pérdidas y recuperar el balón en posiciones que podían convertirse casi de inmediato en oportunidades de peligro. La estrategia mostró cómo atacar y defender pueden convertirse en una misma acción dentro del fútbol moderno.
Pero el análisis de la FIFA también concluye que no existe una única fórmula para ganar. Mientras algunas selecciones apostaron por una presión alta e intensa, otras encontraron resultados mediante bloques defensivos bajos, compactos y disciplinados, acompañados de transiciones rápidas. Cabo Verde fue señalado como ejemplo de cómo una organización colectiva sólida y la participación activa del guardameta pueden permitir competir frente a equipos con mayor capacidad técnica.
¿El portero se convirtió en un jugador más?
Otro de los grandes cambios identificados por la FIFA está relacionado con los guardametas. Los porteros participan cada vez más en la elaboración del juego y se convierten en una alternativa para superar la presión del adversario. Su ubicación, capacidad con los pies y lectura del juego adquieren una importancia creciente dentro de la estructura colectiva.
El informe también profundiza en otros aspectos tácticos mediante nueve estudios especializados, entre ellos la construcción desde una defensa de tres, los intercambios de posición por las bandas, la utilización de los carriles interiores, la progresión mediante jugadores específicos, la presión alta, los bloques defensivos y las transiciones ofensivas.
Para Arsène Wenger, jefe de Desarrollo del Fútbol Global de la FIFA, el Mundial representa una oportunidad excepcional para estudiar hacia dónde se dirige este deporte. El análisis, explicó, no busca únicamente describir lo sucedido en el campo, sino comprender por qué ocurrió, cómo los equipos controlaron los espacios y de qué manera las decisiones de jugadores y entrenadores modificaron diferentes momentos de los partidos.
La FIFA explicó que sus conclusiones no surgieron únicamente de la observación. Durante el torneo, el GET y el Departamento de Perspectivas del Rendimiento Futbolístico identificaron patrones y tendencias que posteriormente fueron sometidos a un análisis más riguroso mediante datos y videos. Los resultados fueron comparados, cuando fue posible, con información de anteriores competiciones de la FIFA para identificar cambios en la evolución del juego.
La dimensión de los datos utilizados constituye otro de los elementos relevantes del estudio. La FIFA combina registros detallados de acciones e interacciones dentro del campo con información de seguimiento del balón y de los futbolistas. Al integrar estos datos con el video y la experiencia de los especialistas, el organismo busca determinar no solo qué ocurrió durante los partidos, sino cómo y por qué ocurrió.
El informe ya está disponible en el Centro de Capacitación de la FIFA, donde entrenadores, jugadores, analistas y otros integrantes de la comunidad futbolística pueden consultar sus conclusiones. Para Wenger, el verdadero valor del estudio está en que los conocimientos obtenidos durante el Mundial puedan generar debate, aprendizaje y nuevas ideas que contribuyan al desarrollo del fútbol.
Así, el Mundial 2026 deja una lectura que va mucho más allá de la coronación de España: la competición mostró un fútbol en el que presionar inmediatamente después de perder la pelota, controlar los espacios, utilizar al guardameta como pieza de construcción y explotar las transiciones son recursos cada vez más determinantes. El informe de la FIFA busca convertir esas tendencias en conocimiento para entender hacia dónde se dirige el deporte.